Historias para soñar...

24.2.10

La Real Insana ºº




Ella era la reina que unificaba los reinos. Pálida su piel deslumbraba a sus súbditos con su simbólico maquillaje. Corazones, diamantes y picas. Tréboles y sangre coloreando sus mejillas. Los jardines menos arbolados eran testimonio de las reuniones más inverosímiles. Sentada ella brindaba con sus consejeros. Tazas de té repletas de vino, cuervos, sombreros y espejos. Las aves se posan sobre la mesa y se contagian de la risa de la muerte que esconde flores hermosas en su galera. Hablan y beben la reina y los espíritus, la niña pálida y la parca, la escuálida y la que gobierna la ausencia.
¡La Reina está loca! Brindan alegres los presentes, todos uno con la mente fragmentada, sin espacio o tiempo coherente, visible ni tangible. Solo se palpa una tenue marea rosada, lila, en el aire cayendo como una sensación de eterno atardecer. Y la reina y la muerte hablan sobre el espejo, de lo que habrá detrás de él. Tal vez una realidad donde no hay locura. Pero se levantan y cantan y afilan un cuchillo. Matarán un reloj y lo ofrecerán en sacrificio para que la luna y el sol se presenten en simultáneo y abracen la soledad de las almas.
Ella toma repentinamente la palabra antes de desvanecerse.
“Mi cuerpo de cera que ya no me pertenece se derrite al calor de las mitocondrias de un dragón cubierto de espinas imposibles.
Surgen en mi pecho las agujas del manto del olvido y se desactivan furibundas las llaves del éxito plausible.
No queda en un rincón una sola prueba de la vida de mis ojos que se leían dignos de esplendor cuando más jóvenes fueron.
Es el comienzo de mi día el apagón de una nueva esperanza desertora.”
Nadie la oye con atención y el día se acerca.

Ilustraciones y texto por Leandro Black

18.2.10

Sapo.



Mientras la lluvia susurra recuerdos a sus oídos, sonidos desgastados por el peso del tiempo se recrean distorsionados, pero hermosos, en la profundidad de su mente al dormir; el aliento de un ángel. De haber sido real lo hubieran visto en sus ojos, mientras murmuraba casi en silencio: "...soy como una de esas rocas pasivas que duermen durante siglos acariciadas por el viento o bajo el mar."


La garúa proclama belleza desde el encanto de su percusiva tranquilidad, las nubes despliegan su poderosa elasticidad para su descanso. Sueña con un recuerdo de la infancia, un simple destello en sus ojos. "Ella sólo buscaba belleza... buscaba belleza." Repetía en su mente. Lo apodaron "Sapo".


Muchos años después descubrió ese lugar donde el cuerpo se desarma de fatiga y los lagrimales se excitan. Donde los poros de la piel supuran un sosegado entusiasmo y la sangre revierte su dirección en manos del sueño. Donde el corazón descansa en la boca y los oídos resbalan por las arterias para frotar los huesos y hallar la calma.



...Por la mañana todo habrá quedado dormido por años en sus pupilas.
Escrito e ilustrado por Damián Fabiani.

5.2.10

La Niña de los Ojos de Fuego ( serie "7 Sombras de Luz" )

Había una vez una niña que tenía ojos de fuego.
Cuando los abrió por primera vez, chispas saltaron de ellos,
quemando el entrecejo de médicos, causando alboroto y desasosiego.
A medida que fuè creciendo, también su fuego lo iba haciendo.
¡Escondiéndolos con lentes
tapa fuegos!
Como era muy chica todavía, no lograba el control
de su fuego y
sentimientos.
Quemando así, a su hermanito
que la fastidiaba,
y a amiguitos
que no le agradaban.
¡Y su madre y padre se salvaban!
Porque ellos hacían deberes
que ella se negaba a hacer…
Siguió creciendo,
quemando amores
quemando a risas
que han sido importantes para su vida...
Cada vez se llenaba más de ira, sufriendo
por no controlar sus impulsos.
Ya un día quemo a su mamá,por decirle una verdad que la hería,
y su papá murió,
solo por no soportar la hija que tenía.
Quedando sola
sin alguien a quien quisiera , de sus ojos brotaron lágrimas…
…Apagando su fuego…
…Apagando su ira…


Escrito e Ilustrado por: lasayona

18.1.10

MO


Mo es el guardián del último paso de los niños perdidos. Aquellos viajeros que parten pronto lo ven tomar su té. Testigo mudo de pequeñas almas confundidas. Su corazón se tiñe de agonía cuando los cuervos toman los cabellos
del viajero para llevarlo lejos.

por: Black